Un pequeño tesoro del vidrio artesanal mexicano: el ajolote — el anfibio sonriente de los canales de Xochimilco, hoy ícono global.
Soplado a mano en vidrio translúcido lila y ámbar, con branquias, patitas y cola delicadas. Cada pieza es única, no hay dos iguales — un coleccionable encantador y un regalo muy mexicano.